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El
Desierto de Pecos es una reserva natural, con estrechos cañones,
vastas mesetas, bosques con árboles centenarios y picos de granito,
dejando un marco especial donde se muestra la Madre Naturaleza.
Consumada en 1964, los 223,333 acres de prístino bosque llanuras
verdes.
Una mina de oro para
todas las variedades de pescadores, el Desierto de Pecos cuenta con
quince lagos de montaña que proveen pesca de primer nivel. El agua
turquesa y cristalina de los ríos, arroyos y lagos es un lugar ideal
para la crianza de Truchas Arco Iris, Trucha Marrón y el pez del
estado de Nuevo México, la trucha de cuello cortado.
El acogedor bosque es también el hogar de una diversa selección de
vida salvaje. Los bosques de altura de pino ponderosa, abeto douglas
fir, abeto blanco, pino y álamo es perfecto para criaturas de todos
los tamaños. Entre las distintas especies podemos encontrar águilas,
halcones, cuervos, picaflores, pavos salvajes, coyotes, ardillas,
leones de montaña, zorros grises, ciervos y osos. El desierto de
Pecos es también hogar de la mayor manada de borregos cimarrones de
las Montañas Rocosas en América del Norte.
Las montañas – con un rango vertical entre 8,400 pies y 13,103 pies
en la cima del Pico de Truchas del Sur– son un recreo visual con
acantilados rocosos, picos altos, densos bosques verdes, cascadas de
100 pies, y un espectáculo impresionante de flores silvestres en
Julio y Agosto. La extensa lista de senderos de trekking, puntos
panorámicos y toda una vida de exploración hacen del desierto de
Pecos una de las verdaderas gemas de actividades outdoor de América.
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